Conectar los sentidos, el cerebro y el mundo, no es fácil y a veces suena un poco complicado, pero no es difícil de lograr o al menos, eso nos dan a conocer expertos neuromarketing como Alejandro Salgado, gerente de Neurosketch.
Si bien es cierto que no podemos mantener a todo tipo de público contento, es posible emplear estrategias exitosas dirigidas a los sectores mayoritarios. Primero, hay que pensar en el ambiente en el que se desarrolla la campaña comunicativa, a la hora de escoger colores o formas es necesario observar el paisaje y las texturas.
Segundo, para llamar la atención, sostenerla y generar emociones que se traduzcan en venta de producto o posicionamiento de marca, hay que encontrar el equilibrio perfecto entre velocidad y movimiento. Los ojos no solamente son la ventana del alma, sino quienes indican al cerebro cómo es su entorno y en qué vale la pena detenerse.
Las emociones son como un buen cuadro, no están restringidas a los objetos sino que hacen parte de la pintura. Para generarlas no basta el acierto conceptual del equipo creativo, hay que complementarlo con visos de teoría básica de la mente: patrones de conducta que movilizan al público.
Según Salgado, está comprobado que la mayor diferencia entre el hombre y el simio es su espíritu colaborativo, de allí el éxito de la Web 2.0 y de las movilizaciones sociales, entre otras iniciativas de este corte. Por eso a la hora de diseñar una estrategia comunicativa online u offline se debe hacer lo posible porque los demás sepan qué se está haciendo y a dónde se va.
Los cinco segundos de atención total que propician el nivel de recordación necesario para incrementar las ventas o las visitas al Web site, se pueden alcanzar cuando se comprende que cada cliente o espectador es un mundo diferente.
Un ser diverso que entre sus múltiples contrariedades así como nosotros, responde mejor a las caras que a los objetos, a los sentimientos positivos que a los negativos, que piensa una cosa y hace otra, que prefiere los círculos a los cuadros.
Resumiendo, la clave para diseñar encantando al cerebro está en ver al público como personas de carne y hueso, cazadores de contraste, que demandan mucho más que formas deslumbrantes o sonoros slogan, para concentrar su atención en un producto o portal. A quienes hay que estudiar con calma, antes de abordar.
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