jueves, 30 de marzo de 2017

Los universitarios no son tan TIC como se piensa


Esta dura aseveración me surge tras casi dos años como docente universitaria a cargo de la materia: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, tiempo en el que me he encontrado con que los chicos suelen limitar el concepto de tecnología al uso de dispositivos móviles y redes sociales.

Se autodenominan ‘millennials’ porque nacieron en la década de los 90, son multipantalla y no conciben la vida sin su teléfono móvil, sin embargo, carecen de actitud crítica, participativa y proactiva. Desconocen o poco les atrae la realidad social o política del país, su ciudad o la universidad.

Un verdadero millennials reconoce que la tecnología es más que la prolongación de su cuerpo, es la conexión con un universo de posibilidades sin fronteras, que comprende desde el crowdfunding hasta las monedas virtuales como el ‘bitcoin’, pasando por la telemedicina, el teletrabajo, los MOOC, la realidad aumentada, el Big Data, Internet de las Cosas y la economía digital.

Recientemente, analizamos en clase el documental ‘Cerebros del Siglo XXI’ en el que se evidencian los cambios en las personas que, desde temprana edad están expuestas a la tecnología, aquellos que conocemos como ‘Nativos Digitales’.

Partiendo del concepto Marc Prensky, reconocemos que los Nativos Digitales son los individuos que nacieron cuando la influencia de las TIC era más notable en la sociedad (en la década del 2000), por cuanto no tienen referencia sobre cómo era el mundo antes de lo digital.

Comprendiendo esto, los estudiantes asumieron el reto de extraer la idea central de un documental que evidencia que el proceso de apropiación tecnológica que puede tener un nativo digital es mucho mayor.

Que no se trata de que los Nativos Digitales tengan un chip diferente, es solo que las nuevas conexiones neuronales que están desarrollando tras su cercanía con la tecnología, les permiten habilidades diferentes a las de los inmigrantes digitales.

Y que los inmigrantes digitales, somos todos los que hemos tenido que hacer un proceso de transición de la tecnología análoga a la digital, por ende, tenemos un punto de comparación entre las dinámicas actuales y la etapa anterior (por ejemplo: Identificamos claramente la diferencia entre leer un libro físico y un ebook, prefiriendo en ocasiones el primero).

Tras el reconocimiento de estos dos roles, los chicos procedieron a comentar los cambios en el cerebro de los Nativos Digitales y los desafíos de los inmigrantes digitales, comparto una síntesis de sus aportes.

En el desarrollo del ejercicio se evidencia que los estudiantes cuyo promedio de edad está entre los 18 y 22 años, visualizan a los Nativos Digitales como “súper dotados” con múltiples capacidades cognitivas y de respuesta, que requieren nuevos modelos educativos y que seguramente, tendrán mayores posibilidades de desenvolvimiento. Mientras que ellos, en su calidad de inmigrantes digitales tienen el desafío de aprovechar la tecnología al máximo.


¿Dónde se rompe la cadena entre lo que desean y lo que son?

Mis estudiantes en su gran mayoría, desean ser muy TIC para poder desempeñarse hábilmente en el ámbito laboral y destacarse en el entorno social, reconocen que el uso y provecho de la tecnología es importante y manda la parada en el siglo XXI, entonces ¿por qué les cuesta?

Les cuesta comprender Twitter y prefieren Whatsapps, porque no les interesa conversar u opinar sobre cualquier tema y menos con límites de caracteres, se siente atraídos por los filtros, adhesivos y emojis, en la medida en que esos sinteticen su sentir o le agreguen gracia a su mensaje.

Optan por la Selfie ante la posibilidad de prestar atención a sus compañeros o profesor cuando les hablan de un tema que desconocen, porque es mejor retar el orden social y mostrarles a sus contactos que pueden y tienen cómo sacar una foto social en mitad de la clase.

Hace un par de años, cuando trabaja en el Ministerio TIC se acuñaba una fórmula infalible para alcanzar la adquisición de conocimientos TIC: Interés + Internet = Apropiación


Frente a lo cual, se puede inferir que los universitarios no son más diestros con la tecnología porque no les interesa, tal vez porque aún no han logrado desligarse del mundo análogo y no han aterrizado en la trascendencia que tienen las TIC más allá de las herramientas comunicativas, en cualquier escenario social, productivo y político. 

Foto: MinTIC

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